DISIPADORES Y TECNOLOGÍA LED

LEDAR UTILIZA REFRIGERACION POR ALUMINIO Y CERAMICA, PORQUE?

El funcionamiento del LED, dista mucho físicamente hablando, ya que consiste en la manipulación de una partícula subatómica de las que todos hemos oído hablar.

El funcionamiento del LED, dista mucho físicamente hablando, ya que consiste en la manipulación de una partícula subatómica de las que todos hemos oído hablar: El electrón. Induciendo la tensión y corriente apropiadas sobre un material semiconductor, se consigue que los electrones se muevan entre la banda de conducción y la de valencia del átomo, perdiendo en ese acto energía. La energía, dependiendo del material semiconductor, puede ser emitida en el espectro infrarrojo, el visible, o el ultravioleta; en otras palabras: calor, luz, o rayos UV respectivamente. Pues bien, los materiales que se eligen para los LED, son los que más optimizan la emisión de luz, el calentamiento se produce por el mismo efecto joule, con la diferencia de que esta vez es el calor el subproducto de la circulación de electrones por el material, y el producto principal es la luz.

Foco LED industrial 150WT la temperatura es crítica en un minúsculo espacio llamado punto de unión (Tj), que en el peor de los casos puede llegar a ser de 200°C. Ese punto, que tiene un volumen inferior a la décima parte de un milímetro cuadrado, necesita urgentemente disipar la temperatura que se genera en su interior, y para ello, utiliza ciertos metales dentro del mismo encapsulado, algún vector que contacta con el disipador, y desde luego, el aire circundante (Ta) que es el que alivia la temperatura del disipador mediante el intercambio térmico.

Cuanto más frio esté el LED, más eficiente será, y su vida útil será más dilatada, por lo que uno de los mayores esfuerzos a la hora de diseñar una luminaria LED es hacer que la temperatura del núcleo de unión sea lo más cercana posible a la temperatura ambiente: Rth(Tj-Ta) entre más bajo sea el coeficiente que resulta de la ecuación anterior, mejor será la comunicación entre el núcleo de unión y el aire circundante más frio, y eso se consigue con materiales con buenas propiedades de conducción térmica, como el aluminio. La razón de esa forma de aletas, es de optimización, ya que ese intrincado diseño permite que mayor cantidad de aire entre en contacto con el metal en el menor espacio posible, lo que acelera el intercambio térmico que en última instancia baja la temperatura del LED. Mientras la tecnología de materiales mejora, podemos trabajar cada vez con menores corrientes, lo que se traduce en mayor eficiencia, más vida útil, y la posibilidad de trabajar con disipadores más pequeños.

En la Bombilla LED con driver, se necesita elementos de alimentación, solo que no son transformadores, (aunque los puedan contener) si no lo que en el mundillo de la iluminación conocemos como drives de LED, que son máquinas electrónicas que suministran tensión variable y corriente constante, las dos necesarias para cumplir las particularidades físicas del LED. El calor generado por el driver no suele ser un problema, el problema suele ser el proteger el driver del calor liberado por el disipador, si no se tienen esa consideración, se puede precipitar el deterioro de numerosos elementos electrónicos que lo componen. Nosotros siempre somos partidarios de aislar físicamente el driver, filosofía que siempre tenemos en cuenta en nuestros criterios de calidad, incluso en pequeñas bombillas.

En conclusión, esos grandes disipadores que tienen algunas bombillas de LED, en realidad son para optimizar el proceso físico que permite obtener la luz al refrigerar el núcleo de unión, no para librarse de miles de grados Celsius como los que produce un filamento de tungsteno de una bombilla convencional. Cada vatio que consume una incandescente puede ofrecer en el mejor de los casos 18 lúmenes, mientras que una bombilla LED terminada y de buena calidad, puede situarse en los 120 lúmenes por vatio consumido.